Hay lágrimas de pena, de impotencia, de dolor, de rabia, de tristeza, de "porqué", de "no saber por que".
Pero también hay lágrimas de alivio, de descubrimiento, de felicidad, de "por fin".
Cuando no se como soy ni como estoy se lo pregunto a mis lágrimas. Y me han dicho que estoy bien.
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