Quizás no está triste y llora de alegría por algún hecho que desconocemos. Quien sabe que le apena? El mundo no es gran cosa, pero tampoco está peor que la semana pasada, o la anterior, y lucía el Sol.
De todas maneras, no quiero que deje de llover. No porqué mi espíritu esté triste, gris y melancólico como son los días de lluvia, no. Quiero poder pasear a la sombra de un paraguas, con el cobijo de las nubes, y el ruido de las gotas caer sobre la tersa tela.
Quiero, que no deje de llover en la ciudad.
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