sábado, 31 de octubre de 2009

Destinos

Berenjenal, embrollo: Situación embarazosa, conflicto del cual no se sabe cómo salir.

En ocasiones en la vida te das cuenta que en realidad lo que creías querer hacer no es lo que quieres hacer y has encontrado un nuevo camino, y luchas por seguirlo. No es fácil pues la costumbre de lo que has creído durante años, el entorno, tus aficiones... todo te empuja a mantenerte en antiguo deseo, pero te esfuerzas. Consigues forjarte un camino nuevo hacia tu nuevo objetivo, aprendiendo de nuevo, de cero en un mundo desconocido pero de repente, algo se rompe. Tu camino se complica, mucho. Cuesta avanzar no porque no quieras, no porque no sepas el camino sino porque el entorno se ha vuelto agreste, monótono y cuasi peligroso. El sentido común dice que deberías dar media vuelta, volver atrás y continuar por otro lado, nunca es tarde para cambiar, si lo quieres de veras.

Pero. Porque todo tiene un "pero". Pero has avanzado demasiado, estás demasiado lejos del último desvío como para tirar todas tus cosas por la ladera y echar a correr hacía el principio. Aunque no ves el final, no sabes donde está, sabes bien que esté donde esté, está más cerca que el principio del camino. Pero no por ello tardarás menos en llegar, el camino hacia delante es más duro que hacía atrás.

No es sólo más duro porque es un camino desconocido. Se hace camino al andar, que dicen. Pero tus fuerzas ya no son las que fueron. Estás cansado, llevas demasiado tiempo en un camino sin claros ni desvíos: solo hay rocas grandes, muy grandes, enormes, que rodeas, dinamitas, escalas o empujas para poder seguir adelante. Quieres llegar, lo sabes. Pero llega un momento en el que el esfuerzo físico ya no sirve de nada. Tu mente te ha abandonado.

Aquello por lo que luchabas ya no te merece la pena, de hecho no te apetece nada de lo que sabes que hay al final del camino, o en el primer claro tranquilo con grillos y pajaritos de fondo.

Lo único que quieres es acurrucarte en una esquina del sofá, con un montón de dramas y comedias en DVD, una taza caliente de café y una manta dos veces tu tamaño. Es decir, volver al confortable y asfaltado camino que conocías y que tanto tiempo seguiste. No porque sea más fácil en realidad, sino porque sabes que ahí hay un refugio encantador en el que pasar el tiempo que necesites.

Ése camino está tan lejos, es volver a empezar. Renunciar a todo el camino hecho y volver atrás. Dándole así la razón a aquellos que no confían en ti porque creen conocerte. Lo malo, lo peor, es que sin conocerte apenas, te calaron demasiado bien. Y ésto duele en el alma reconocerlo.

Y no hay más tiempo para decidirse. Llevas dos años en ruta hacía quizás ninguna parte o puede que hacía el mismo lugar.

Empiezas a creer en el Destino.

(cambio de persona): Pienso que, si algo es tan difícil de conseguir, no por difícil objetivamente hablando, sino personalmente tan difícil, es que no es mi destino, pero no soy capaz de darme cuenta. O quizás es una dura y para nada graciosa prueba del Destino para comprobar mi resistencia de cara al futuro.

No lo sé. Como tantas otras veces, no lo sé.

Adiós.

2 comentarios:

MrBlonde dijo...

There's something going on there, boy, whatever it is!

¡Ánimo con lo que sea!

Keromi dijo...

Vinga, amor! molts ànims i endavant, que tu ho pots fer i aconseguir.. i ho saps!!!!

MUA